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HERALDO

El Atleti del Cholo, una vez más

Publicado: 2020-03-12


Después del partido de ayer, resulta indudable que el Atlético de Madrid del Cholo Simeone es una máquina competitiva, un equipo con un una fortaleza descomunal que jamás se puede subestimar, menos en una eliminatoria de Champions League. En enero de este año, luego de ser eliminado de la Copa de España por un equipo de tercera división y haber mostrado un curso irregular en La Liga, se cuestionó la viabilidad de su proyecto. Se habló de un desgaste de su idea y la recepción en la plantilla. Sin embargo, ahora, con su equipo clasificado a los cuartos de final de la Champions frente al mejor equipo de Europa, ¿quién podrá sostener esos supuestos?

Escuché a analistas sostener que esta eliminatoria, prácticamente, estaba dada para el Liverpool. Pero se olvidaron que, en el 2014, el cuadro dirigido por Diego Pablo Simeone eliminó al Chelsea de Jose Mourinho y, en el 2016, dejó en el camino al Barcelona de Luis Enrique y al Bayern Munich de Pep Guardiola. Aunque en principio suene poco lógico, el rival más propicio para el Atleti no era otro que el virtual campeón de la Premier. Esto es, un cuadro obligado a asumir el protagonismo y superar contundentemente a su rival que, de algún modo, le permitía a su equipo ejecutar su más eficaz plan de juego. En otras palabras, le daba la posibilidad de explotar sus mejores virtudes colectivas y realizar el juego que más éxitos le ha dado.

Con un gran desempeño global en el primer partido, fundamentado en la aplicación magistral de todos las conductas defensivas generales en un bloque bajo muy sólido y evidenciado en los pocos remates a portería que recibió, el equipo del Cholo obtuvo una importante ventaja en la llave con el 1-0. Para quienes valoramos el juego en sus diversas manifestaciones sin realizar juicios pretenciosos, la lección futbolística del “arte de defender” vista en el Wanda Metropolitano fue notable. Ver a un equipo tan aplicado colectivamente siempre será emocionante, pues, contrariamente a lo que muchas veces se dice en las trincheras de la opinión fácil —esa que tilda al cholismo de “anti-fútbol”— pulir a la perfección esas conductas implica un trabajo sostenido y altamente especializado. No sale al azar ni se reduce a un vago “tirarse atrás”.

La ventaja inicial, en Anfield, debía defenderse. El Atlético, como está acostumbrado, por la hazaña. En una noche histórica para los madrileños, le dieron vuelta a un 2-0 que parecía definitivo y superaron a su rival 3-2 en el tiempo suplementario. En la medida que no se pretenda construir una imagen falsa del juego, es imposible negar que los 34 remates del Liverpool algo indican sobre la superioridad futbolística de dicho equipo en el encuentro disputado ayer. ¿Acaso el equipo de Salah, Mané y Firmino no es uno sino el mejor equipo de Europa actualmente?

En efecto, en gran parte del juego, como era de esperarse, la maquinaria ofensiva que distingue al equipo de Jurgen Klopp, mostró, como señaló JPV, las grietas defensivas de su rival. La  gran virtud colchonera del primer partido, esto es, la reducción de espacios entre líneas, fue respondida inteligentemente con rápidas triangulaciones y generación de ventajas con situaciones 2 vs 1 por las bandas. Las ocasiones con peligro manifiesto de gol eran cada vez mayores para el equipo de los Reds, pero el notable portero Jan Oblak sostuvo a sus compañeros con intervenciones decisivas que, al mismo tiempo, les dieron el impulso anímico necesario para recomponerse y sacar adelante el encuentro.

Mención aparte para los cambios de Simeone que, por decir lo menos, decidieron el partido. ¿Quién se habría imaginado que Marcos Llorente se disfrazaría de Ronaldo Nazario y marcaría los dos goles que desatarían la locura en Anfield? Cuando Kieran Trippier estaba fatigado y parecía que podía ser superado por Mané, el Cholo envía al campo a Vrsalijko y, en el momento preciso en el que Joao Félix había cumplido grandemente su función, incluyó a un encendido Morata para tener mayor peso en ofensiva. Para hacer estos cambios e impactar de tal forma el juego, hay que tener una intuición futbolística muy grande, y eso definitivamente posee de sobra el estratega argentino.

El fútbol, una vez más, demostró ser un juego complejo, impredecible, cambiante, único y hasta contradictorio. Nadie apostaba por el pase del Atlético, pero demostró, una vez más, en el global, su fortaleza colectiva y el convencimiento con una idea de juego que los hace uno de los cuadros más duros en Europa. La «fe» en su propuesta es fundamental para entender a este equipo que despierta los elogios más profundos como los reproches más ofuscados. Lamentablemente para el Liverpool, en este segundo partido, a pesar de haber generado tantas ocasiones de gol y haber superado en el juego a su rival en amplios pasajes, quedó eliminado. Los colchoneros, como señaló en tuiter el profesor Alex Couto, a diferencia del Liverpool —que fue eficiente, en el sentido de la generación y llegadas—, fueron eficaces y lograron matar en el momento justo.

Sería muy mezquino juzgar al Liverpool de Klopp solo por esta eliminatoria y no reconocer su inmensa campaña en esta temporada; del mismo modo , tachar desde una soberbia petulante el juego del equipo colchonero también significa entrar en la misma lógica. Todas las propuestas enmarcadas en un respeto por el reglamento son válidas y, qué duda cabe, pueden ser practicadas brillante o mediocremente. ¿Seguirá la gesta del Atlético? Difícil saberlo, pero ya quedó claro que, “así no más”, nadie podrá sacar del camino al equipo de don Diego Pablo Simeone.


Escrito por

Gianni Paolo

Lima, 1998.


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